Fraternidad de Comunión
y Liberación
Es la forma de vida asociada eminente entre las nacidas del movimiento,
con el cual comparte origen y finalidad. Se trata de una asociación laica
de derecho pontificio reconocida el 11 de febrero de 1982. En el Decreto de aprobación
de la petición de reconocimiento presentada por la Fraternidad, se dice
que el mismo Santo Padre se ha "dignado benévolamente a animar al
Consejo Pontificio para los Laicos" para que el procedimiento tuviera un
resultado positivo.
La carta que acompaña al Decreto, firmada por el cardenal
Opilio Rossi, reconoce que la contribución de la Fraternidad de CL a la
Iglesia en la obra de evangelización es "de singular interés
y urgencia pastoral", especialmente en los ambientes "alejados" y
descristianizados, donde "están en juego los principios fundamentales
de la vida del hombre y de la convivencia social". La naturaleza eclesial
de la Asociación, concluye la carta, hace obvia "su plena disponibilidad
y comunión con los obispos, a cuya cabeza está el supremo Pastor
de la Iglesia", para colaborar en la vida de la pastoral diocesana, ofreciendo "su
experiencia y sus contribuciones".Este reconocimiento por parte del Consejo
Pontificio para los Laicos significó la aprobación de la experiencia
educativa de CL.
Los primeros grupos de "Fraternidad" nacieron hacia
mediados de los años 70 por iniciativa de algunos "ex universitarios" del
movimiento que deseaban profundizar, a través de un método comunional,
su pertenencia a la Iglesia también dentro de la condición de la
vida adulta y las responsabilidades que comporta. Hoy la Fraternidad acoge en
sus grupos cerca 50.000 personas, hombres y mujeres, decididas a comprometerse
en una forma de vida que sostenga el camino a la santidad,
reconocido
como auténtico fin de la existencia.
La vida de la Fraternidad se realiza
normalmente mediante la formación libre de grupos que sitúan este
compromiso en el centro de su amistad y del compartir. La adhesión a la
Fraternidad prevé una regla mínima de ascesis personal, momentos
cotidianos de oración, la participación en encuentros de formación
espiritual, entre los cuales se encuentran los ejercicios espirituales anuales
y el compromiso de sostener, también económicamente, iniciativas
caritativas, misioneras y culturales promovidas por la Fraternidad misma
En los últimos años han surgido, en Italia y el extranjero, grupos
de Fraternidad formados por sacerdotes diocesanos (el primero de ellos con el
nombre de Studium Christi) que tratan de ayudarse en la profundización
de su propia vocación y en el desarrollo de su misión.
En ocasión del vigésimo aniversario del reconocimiento Pontificio
de la Fraternidad de Comunión de Liberación ( 11 de febrero del
2002), el Santo Padre Juan Pablo II escribe a D. Giussani una extensa carta autógrafa.
Seguidamente D. Giussani escribirá a todos los miembros de la Fraternidad
para volver a llamar al gran significado y las indicaciones contenidas en la
carta del Papa. |
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