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Dios
se ha hecho hombre. Lo imprevisible se ha vuelto un acontecimiento
real: Dios se ha hecho compañero de los hombres, de forma que
la vida pueda ya no ser algo vano. El espíritu cristiano es
la humanidad de personas asombradas y conmovidas por este acontecimiento.
Estos textos
documentan esto de forma particular.
En ellos se muestra, con diversa genialidad y según distintas perspectivas
históricas y psicológicas, un espíritu cristiano comprometido
en descubrir y en verificar la razonabilidad de la fe dentro de las circunstancias
de la vida. Una humanidad, por tanto, que realiza su pasión por
la existencia y su adhesión al drama de la vida con un realismo
y una profundidad que de otra forma serían imposibles.
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